Immaterieel Erfgoed, immaterieelerfgoed.be. Bélgica.

En el marco de su labor de reconocimiento y documentación del patrimonio cultural inmaterial, immaterieelerfgoed.be, una entidad flamenca especializada, realizó una entrevista en Bruselas a Trino Colectivo en torno a la práctica de la Cueca chilena. El contenido que presentamos a continuación es una síntesis y adaptación de ese diálogo, pensada para acercar esta experiencia viva al público de cueca.eu.

La Cueca es la danza nacional de Chile y una expresión cultural completa que une música, canto, poesía y movimiento. En Bruselas, esta tradición no solo se mantiene viva dentro de la comunidad chilena, sino que también ha despertado el interés de personas de distintos orígenes, convirtiéndose en un verdadero espacio de encuentro intercultural.

Esta práctica ha sido recientemente reconocida en Flandes como patrimonio cultural inmaterial, lo que pone en valor su importancia como herencia viva, transmitida de generación en generación, y en constante transformación.

Una música colectiva y participativa

La Cueca chilena se organiza en un ritmo ternario (grupos de tres tiempos) y en una estructura poética y musical que combina estrofas cantadas con interludios instrumentales.
La interpretación suele realizarse de forma colectiva, muchas veces en rueda, donde una voz inicia y las demás responden.

Entre los instrumentos habituales se encuentran la guitarra, el pandero chileno, el cajón, el tañador (tabla de percusión), el acordeón, el piano, el bajo o contrabajo. El público también puede participar con objetos cotidianos (platillos, cucharas), reforzando el carácter popular y comunitario de la cueca.

Poesía popular

Las letras siguen estructuras tradicionales como el romance, las seguidillas y el remate, y abordan temas como el amor, la nostalgia, la vida cotidiana, el humor o la crítica social. La Cueca chilena es, en este sentido, una forma de narración cantada, donde la palabra tiene un rol central.

Un diálogo en movimiento

La danza se basa en un diálogo simbólico entre dos personas, sin roles fijos de líder o seguidor. A través de giros, desplazamientos y el uso del pañuelo, se crea una conversación corporal que mezcla juego, seducción, picardía y respeto.

La Cueca chilena suele bailarse en series de tres (conocidas como una pata), y durante la música pueden aparecer momentos espontáneos donde alguien interrumpe para recitar, brindar o anunciar algo, reforzando su dimensión social.

Raíces y transformaciones

La Cueca chilena se formó a partir de una mezcla de influencias hispanas, africanas y europeas, desarrollándose en Chile (y en diálogo con Bolivia y Perú) en múltiples estilos: rurales, urbanos, porteños, contemporáneos.

Durante la dictadura en Chile, fue instrumentalizada con fines políticos, lo que afectó su percepción pública. Sin embargo, en las últimas décadas ha vivido un renacer, especialmente entre nuevas generaciones que la reinterpretan desde una mirada crítica, diversa y contemporánea.

Cueca en Bruselas

Desde 2023, grupos como Trino Colectivo han impulsado activamente la Cueca chilena en Bruselas mediante talleres, conciertos y encuentros participativos. Su trabajo combina tradición y creación contemporánea, incorporando reflexiones sociales y culturales, y ampliando la visibilidad de las músicas latinoamericanas más allá de los estereotipos habituales.

La Cueca chilena en Bruselas no es solo una tradición importada: es un patrimonio vivo, que se transforma, dialoga con otros contextos y sigue construyendo comunidad a través del arte.


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